jueves, 9 de julio de 2020

La necesidad de escribir erótica

Esta es una entrada algo subida de tono (y si el título te encrispa pasa ya de largo y no sigas leyendo) pero debo actualizar el blog y quiero hacerlo con un tema que ya me rechina y que quienes escribimos, no nos vamos a cansar de machacar y ese es; el erotismo en las novelas escritas.

(Aquí vengo yo de metida en defensa del gremio de autores de literatura erótica)

No sé qué pensar de las personas que critican las novelas eróticas. ¿Por qué se ofenden? ¿Por qué son tan hipócritas y se revisten de moral cuando en realidad llevan la perversión sexual en la sangre? ¿Sabías que esa gente que tanto critica las novelas o películas eróticas en algún momento de su vida lo practicaron y seguramente les fue mal en la experiencia? ¿Sabías que esa gente que critica es en realidad adicta a la pornografía y ese es su mayor secreto? ¿Sabías que ese moralista que se llena la boca de decencia ha sido en realidad el peor de los adúlteros y fornicarios? Todos los que son adultos en algún momento de su vida han llegado a la perversión sexual, tal vez no tanto en la práctica pero si en el deseo y mejor ni me meto con quienes se creen religiosos porque por experiencia también les digo que son los peores “moralistas en público y pervertidos en privado” como lo dice Brian, el guitarrista de Queen en la película de Bohemian Rhapsody. ¿Te ofende que se diga la verdad? Pues métete mis palabras por donde te gusta. Lo que he dicho en este momento ha sido una necesidad y no se lo he dicho a Pedro para que lo entienda Juan, no, lo he dicho directamente por cierta gente, gente que conozco y me conoce, gente a la que si sigue hurgando le diré las cosas públicamente porque si bien yo fui criada de una manera, es mi pinche problema si quiero vivir mi vida de otro modo y escribir sobre sexo y temas relacionados, ¿qué acaso no es parte de la vida? El que esté libre de pecado que lance las piedras. (El moralista piensa que la perversión, ah no, que la “sexualidad” debe quedarse en sus cuatro paredes y jamás que se ande divulgando ni describiendo porque entonces nos hace “indecentes” pero tarde o temprano sus demonios le saltarán y el pasado siempre regresa para ajustar cuentas) y ahora que ya me desahogué (de manera diplomática) voy con el tema.  

Toda novela escrita por muy romántica que sea lleva su pequeña dosis de erotismo, mínima pero la lleva, con la breve descripción del momento basta. Ya lo he dicho en uno de mis más recientes artículos, está la novela romántica erótica, la que es más erótica y las otras que catalogo como “novelas sexuales” porque son bastante porno, esa es la realidad. Si en la novela que lees la escena sexual es “light” (o sea ligera) es decisión del autor porque su erotismo se basa más en la sensualidad y en las sensaciones sutiles que se puedan despertar, a mí me encantan esas tramas que van de a poco, que te dejan con ganas de más, que sientes que el prota te va acariciando el alma, que sólo sus palabras y acciones te prenden hasta desearlo y que cuando por fin se llega el momento, tal vez no se describa tanto pero si lo suficiente para que te sientas satisfecha. Esa es la novela romántica erótica, la que despierta sensaciones de a poco. La novela erótica es la que entra de lleno en el acto y lo describe sin pudor, tal vez no con un lenguaje tan subido de tono pero si la escena sexual es bastante descriptiva y dichas escenas se pueden repetir en todo el libro según como al autor le parezca (pero tampoco tanto como para rellenar porque es libro y debe tener una trama y no que los protas pasen como conejos o su equivalente → 10% trama 20% romance 70% pasar "follando" ¿qué es eso?) y las que catalogo “novelas sexuales” porque son como una película porno pero escrita, o sea, lo de imaginación es poco porque va directo al grano (se conocen y chan chan) y como voyerista te hace partícipe de lo que los protas hacen, ¿qué tanto tienen estas novelas? Ya tengo un artículo sobre el tema que te invito a leer dando click en el siguiente enlace. → ¿Novelas sexuales?

Pero volvemos al mismo dilema, ¿cuál es el problema de la gente con esto? ¿Qué acaso nunca han tenido sexo al menos una vez? ¿No han cumplido alguna fantasía? Ah no, el problema no es ese, el problema no es si lo ha gozado o no, el problema es que son temas demasiados íntimos como para que se lean, son situaciones que deben quedar en privado y jamás hablarse, porque quienes lo hacen ya se catalogan de inmorales y pervertidos. ¿Y qué si el sexo también puede leerse? Yo tengo una opinión muy clara de este tipo de gente y me disculpan por lo que diré pero el religioso (por lo general) es el peor, ¿saben por qué? Porque desea lo que se le ha prohibido y el pecado como sea atrae, como tengan sexo con sus parejas ese es asunto de ustedes, si han conocido o no un orgasmo es asunto de ustedes, si por falta de pareja recurren a la masturbación también es asunto de ustedes, al menos a mí no me importa ni me interesa, carajo, pero si piensan que por cualquier cosita ya están pecando y pasan en penitencia entonces les aconsejo algo; NO SEAN AMIGOS DE UN ESCRITOR SECULAR (no importa tu religión) porque todos, independientemente del género o de la trama deben escribir su dosis de erotismo sea suave o crudo y si les ofende las fantasías eróticas que están escritas pues lean sólo tratados religiosos y cuentos infantiles. Les recomiendo dos libros muy buenos; “Los cinco lenguajes del amor” y “El sexo ordenado por Dios” y quédense ahí, sin experimentar nada más.


Las novelas eróticas ya no son un simple gusto sino una necesidad, un deseo de expresar “a nuestro modo” historias que otros ansían leer aunque sea por entretenimiento. Vivimos un tiempo en que necesitamos divagarnos de tanta tensión y de la horrible realidad que nos rodea. Tanto para el escritor como para quien lee es un gusto, la erótica es uno de los géneros más apetecidos, más escritos, más leídos, más criticados y más demandados y también por donde más se ofende a quien la escribe. El erotismo es para los libros (del género) como el condimento que se necesita para darle más sabor a la comida a parte de la sal. Es una herramienta de la cual echar mano y cada quien la utiliza como quiera y a su estilo, ¿por qué juzgar? Recuerdo que hace tiempo atrás una autora recibió una serie de ataques no tanto por sus obras eróticas, (y no sé qué clase de lenguaje habrá utilizado porque ese es otro factor) sino por su apariencia que según, distaba y contrastaba demasiado de la ficción a la realidad, ¿y es que quien escribe erótica está obligada a ser una Barbie o una coneja Playboy? ¿Ya sacan la discriminación hasta en esto? O sea, ¿debe ser una mujer perfecta en cara y cuerpo para que llene las expectativas “masculinas”? Las novelas escritas son eso, ficción nada más y cada quien expresa dichas fantasías como mejor les parezca pero lo que me molesta es que se crea que quienes escribimos así lo hacemos por algo en concreto y las suposiciones comienzan a saltar; “que si eso quiere, que si eso le gusta, que si lo ha practicado, que si lo quiere practicar, que sólo sexo tiene en la cabeza” y así un largo etcétera… ¿Qué si tenemos fantasías con alguien en concreto? A nadie le importa, ¿Qué si deseamos algo en específico? Tampoco a nadie le importa, ¿Qué si estamos solas o acompañadas? Tampoco a nadie le importa. Escritoras de novela erótica hay muchísimas y las seguirá habiendo y los libros de la misma temática se seguirán publicando y se seguirán leyendo para que aunque sea en la ficción, se nos llene un poco ese vacío que en algún hueco del alma tenemos. Adoramos a los protagonistas masculinos (dependiendo de cómo sean) y quienes escribimos adoramos crearlos, los amamos. Toda autora ama a sus protagonistas aunque el lector les vea miles de imperfecciones y vuelvo a darte este consejo, si no te gusta leer novelas eróticas entonces consigue otra clase de amigos pero no critiques, no te creas santo y deja vivir a los demás que quieren vivir la pinche vida como lo deseen porque así son felices y como dice una canción “Qué importa vivir de ilusiones si así soy feliz” Por eso nosotras, las escritoras nos volvemos exigentes, no estamos tan locas, no, simplemente sabemos lo que queremos y cómo lo queremos y muchas veces más vale sola que mal acompañada porque las fantasías resultan mucho mejor que la realidad. Sí, te duele en el ego pero te aguantas. Piénsalo muy bien antes de criticar a una autora de novelas eróticas porque ¿sabes qué? Puede que te quede grande la yegua y como jinete le quedes debiendo.
Nosotras disfrutamos mejor el asunto.

No obstante (y en lo personal) aclaro que no todas las escenas son fáciles de escribir, ni tampoco se gozan (en el buen término) hay algunas que no y a mí me ha costado plasmarlas porque no me han hecho sentir bien y sin embargo, a veces son hechos que deben plasmarse con un vuelco de nuestra imaginación para la ficción. Como ejemplos te daré tres escenas de "La Emperatriz" (ficción histórica sobre la piratería en el Caribe) la primera cuando llegan a la isla de la Tortuga a la taberna de Césare y Matt ve con sus propios ojos la sodoma que se tienen los hombres al comer y tener sexo a la vez (fue algo repugnante) la segunda escena, cuando Barrabás llega a buscar a Salamandra a su barco y lo encuentra teniendo sexo con cuatro prostitutas al mismo tiempo, como se describe la escena y los diálogos no me fueron fáciles pero lo hice y la tercera escena; cuando una joven "Elizabeth" es llevada a un búrdel en Asturias para que le enseñen las artes amatorias y que también pierda la virginidad. Esa escena donde ella fue una "observadora" del asunto (para que viera cómo era el trámite) tampoco me fue fácil describir pero debí hacerlo. De hecho, en mi reciente publicación, "Diana" (libro cuatro de las chicas Warren y el más erótico de la serie) hay una escena que de verdad me costó mucho escribir y que estaba dudando en publicarla, muchas veces quise eliminarla, lo pensé y lo pensé porque no es nada agradable pero al final lo dejé. Se trata de la experiencia de una chica en Las Vegas y dejaré que seas tú quien lea y decidas sobre el suceso. Así que como ves, hay cosas en el erotismo que rebasan la delgada línea y pasan a lo porno y a la perversión sexual, esto ya es asunto de quien escribe y cómo lo hace. (No todo es placer)

Y agrego un plus para el envidioso; deja ya de estar denunciando perfiles, o cuentas de escritores en cualquier red sólo porque “a quien tú sigues” te ofende lo que publica, ¿entonces para qué lo sigues? ¿Quién se tiene que ir al carajo? Busca algo de provecho que hacer y ya no estorbes, o estás dentro de la casa o afuera pero no en el umbral estorbando y antes de criticar reflexiona primero (sobre ti mismo) si no, vas a hacer el ridículo y terminarás siendo burla porque al menos el que escribe no niega la cruz de su parroquia, ¿y el que critica? ¿No prefieres quemarte (en el infierno) con dignidad al menos?

Y para quienes aman la erótica —de paso— les hago la invitación cordial para que lean mis obras más recientes y publicadas, te invito a leer ya el cuarto libro de la serie de mis chicas Warren disponible en Kindle (el más hot de los libros de la serie, te lo advierto) y también mi más reciente relato erótico titulado "Siete Días Siete Noches" que publico por capítulos en Booknet. Un reto que estoy disfrutando. ¿Me acompañan? (sólo si disfrutas el género si no, pasa de lejos)











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