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sábado, 8 de mayo de 2021

¿Amor en la novela tóxica? No existe

 

La novela tóxica es peligrosa.

La novela tóxica no es romántica.

La novela tóxica debería ser un nuevo género donde no se engañe al lector sino que sepa de lleno (como advertencia) que se va a topar con un par dispuestos a sufrir, a soportarse toda clase de vejámenes, a ver como uno se humilla o humilla al otro, como le impone la violencia, como la sexualidad sirve para manipular e incluso como se justifica una violación, tipo de cosas que sólo la mente retorcida de quien escribió se atrevió a publicar. 

Y también debería prohibirse esta temática en el género de “novelas juveniles” porque para nada dan buen ejemplo.  Una novela tóxica debe ser netamente adulta, para estómagos que digieren todo y sobre todo NO DEBE SER ROMÁNTICA aunque lo sea erótica.

 

¿Conoces las novelas tóxicas?

Vamos primero por el principio, no es la primera vez que toco este tema pero aquí voy de nuevo. Una relación tóxica es aquella que daña a una pareja, es esa donde ambas personas se hieren en “aras del amor” siendo incapaces de evitar hacerse daño y esto los lleva a un sufrimiento sin fin porque también son incapaces de dejar a la pareja por la dependencia emocional que los ata. Esto es una relación peligrosa y más si está de por medio la violencia física, sexual y emocional. Son personas que constante y mutuamente están haciéndose daño y que por desgracia, con cualquier justificación, no pueden cortar ese vínculo tan dañino porque el pretexto es el “supuesto amor” que se profesan uno al otro. Esto pasa en la vida real, no sólo en las películas ni en los libros, ¿conoces historias así? Y no sólo las hay en pareja, sino en el entorno laboral, de amistad y familiar. La persona tóxica se conoce por ser egocéntrica, afectando negativamente a cuanto le rodea, su narcisismo es en extremo y al buscar en ocasiones hacerse la víctima, con esto lo que pretende es manipular y chantajear, volviendo a obtener así la atención que le horrorizaba perder y aunque intente “cambiar” y hacer creer que las cosas serán diferentes, en poco tiempo vuelve a la misma actitud y a veces hasta con más agresión porque por desgracia ya es una naturaleza y algo con lo que no se puede luchar. Y lo peor es que por desgracia este tipo de hombres se presentan al principio como ángeles para conquistar a la presa con las más románticas muestras de afecto y cariño, para luego cuando son aceptados pasar a algo más apasionado que mantenga encandilada a la víctima y tenerla bajo su control. Una vez hastiados es cuando revelan su verdadera naturaleza, esa donde hasta se avergüenzan ahora de su pareja y pueden llegar a verla de menos y el príncipe que una vez se conoció sencillamente se convierte en bestia. De aquí que muchas mujeres que sufren violencia doméstica y cometen el error de perdonar a sus atacantes una y otra vez, terminan tres metros bajo tierra por no haber puesto un alto definitivo cuando debió hacerlo. No permitas que te reconquiste con la trampa de las flores porque puede ser que esas mismas flores vayan a adornar tu tumba. ¿Reconoces relaciones así?

Escribo esto volviendo al tema de las novelas tóxicas (post que ya había publicado anteriormente) pero que en lo personal me encrispa que la encasillen como “novela romántica” ¿Novelas románticas tóxicas? ¿Dónde está el romance en la violencia? ¡PELIGRO! ¡PELIGRO! ¡Este tipo de lectura puede dejarte marcada! (y no para bien, ya he sabido de algunas que terminaron traumadas)

La palabra “tóxica/o” se refiere a algo (por lo general alguna sustancia) que puede trastornar, ocasionar lesiones, enfermar y matar, sea que lo inhales o se beba como por ejemplo un gas o un veneno, pues así son este tipo de novelas, lectura venenosa de las que si te dejas atrapar puedes acabar mal de la cabeza porque nadie cuerdo la va a justificar. ¿Qué carajos tienen los autores en la cabeza para “alentar” situaciones degradantes? ¿Golpes, humillaciones, violaciones? ¿En serio les parece que hay amor en eso? Tan enferma la historia como quien la escribió y de paso la editorial que publica. Esa es mi opinión.

Una novela de relaciones tóxicas se conoce porque desde el comienzo refleja una serie de datos (señales) que no deben pasarle inadvertido al lector y mucho menos, justificarlos porque una complicidad, no sólo trastorna la mente sino que también puede pasar la factura en la realidad y desear que lo que pasa en el libro (lo malo) te pase a ti, eso si ya es rayar en lo ridículo y en la locura.

¿Cuáles son esas señales?

Celos excesivos y enfermizos, chantajes, machismo/feminismo, posesión, obsesión, altanería, egoísmo, envidia, control, sometimiento, alevosía, manipulación, sumisión, violencia, etc… Ten cuidado si el supuesto prota busca hacerse la víctima, sacrificándose hasta llegar a tener ideas suicidas sólo para retener a su lado a la persona que supuestamente ama y evitar que le deje. El hacer creer que hace locuras por amor o que lo que siente es amor y que por eso puede hacer lo que le venga en gana sin medirse o sin importarle nada más, es una persona altamente peligrosa, incluso hasta la idea del amor romántico (caballeros con gestos galantes) es dañino pues es una forma de “idealizar” una obsesión que también es perjudicial pues se puede caer en querer tener algo imposible y una mente cerrada también es peligrosa porque quien más sufre es quien piensa de esa manera. Las relaciones tóxicas comienzan con esa “dependencia emocional” eso de que “sin ti no vivo” debe ponerte alerta, este tipo de personas son una bomba de tiempo tanto para ellas mismas como para quienes le rodean, quien lo padece y quien lo recibe hace de su existencia un verdadero tormento, ¿cómo carajos un autor puede reflejar esto tan descaradamente en los libros y tener el cinismo de decir que es una novela romántica?

Al leer todo esto seguramente ya te desfiló por la cabeza una lista de libros que te has leído con esta temática y si te niegas a reconocerlo (porque la negación es peligrosa) déjame decirte que necesitas con urgencia un psicólogo o de plano el psiquiatra.

Estoy rotundamente en contra de los libros “juveniles” así, como también estoy harta de que la chica “virgen y sumisa” deba caer en las redes del controlador sólo porque sea guapo, que el malparido le quite la virginidad sea por gusto propio, apuesta o chantaje (la famosa “prueba de amor”) o recurriendo a la violación para después obsesionarse más con ella y mantenerla atada a él y que a pesar de todo, (de esa manipulación) ella diga que es amor y le justifique la conducta. O por el contrario, que una mujer se dedique a seducir hombres, jugar con ellos, exprimirlos, humillarlos y todo valiéndose del sexo para manipularlos, ni le importa el maduro adinerado (salvo su dinero) ni el adolescente que desvirgue para que con ella tenga su primera vez e iniciarlo en el sexo. Tan encandilado estará el viejo papo como el puberto inmaduro que como ya probó, quiere más y sólo con ella. Ojo, hay mujeres que también vuelven locos a los hombres y de la peor manera. Ni me vale contar hasta diez, de inmediato yo lanzaría ese libro al fuego, por eso hay tantos jóvenes perdidos, la juventud de ahora se “suicida” desde el momento en que dejan la niñez porque al conocer este tipo de situaciones, movidos seguramente por la curiosidad, quieren una relación igual, ¿y luego se preguntan por qué tantos suicidios y feminicidios? No, no estoy culpando a los libros, pero por desgracia vivimos en una era donde la televisión transmite también programación basura que alienta este tipo de situaciones. ¿Por qué deben grabarse y transmitirse este tipo de cosas que obviamente alguien las escribió? ¿En serio que para abrir los ojos? Sí, reconozco que es un error vivir en ignorancia y hay cosas que tienen su moraleja, el problema es que la gente ahora carece de sesos y en vez de alejarse de un mal camino que se les presenta enfrente, lo que hacen es ir derechito al averno porque quieren saber qué se siente y luego la situación se les vuelve insoportable, saliéndose de control. “El sabio ve el mal y se aparta, mas el insensato se muestra insolente y confiado” dijo el sabio rey Salomón en Proverbios 14:16 y esta es sólo una de las claves para tener largos días.

Soy de las que piensa que una novela tóxica no debe leerse por el mensaje negativo que transmite y que debido a esto, menos debería ser encasillada como “novela romántica” por esas situaciones que ya rozan en lo enfermizo. Cuando el protagonista —que se supone es el héroe— termina más bien convirtiéndose en el villano del cuento, es momento de poner un alto, porque esas “relaciones peligrosas” hará que un lector termine perturbado. Uno de esos ejemplos es el clásico “Cumbres Borrascosas” yo no entiendo como es que hay lectoras enamoradas del odioso Heathcliff, ¿masoquismo? No sé que pensar, ya luego haré una reseña y daré mi opinión del libro. En mi post anterior, donde yo misma pregunto si mi novela “Siete Días Siete Noches” (que estuvo por meses en Booknet) es tóxica (porque para algunos lo fue y no me molesta que lo digan) también menciono otras que son “románticas tóxicas” y que algunos lectores defienden a muerte porque son muy buenos para ver la paja en el ojo ajeno y no en el suyo, de aquí que me defienda en que no son ejemplos para venir a opinar ni enlodar mi trabajo. Erick, el prota, si bien secuestró a Alissa y la mantuvo en cautiverio, en ningún momento la agredió físicamente y el tema sexual que se toca, fue por mutuo acuerdo porque lo que comenzó como una obligación en ella, luego ya lo hizo con gusto después de conocerlo. Por eso la novela es “erótica adulta” no “romántica” me cansé de decirlo por todas mis redes, porque sí, algo que se considera tóxico no debe ser romántico, sin embargo, las cosas surgieron y sí, tal vez la prota necesite un psicólogo, no obstante la historia gustó mucho y recibió bastantes mensajes y buenas críticas llegando a tener más de diez mil lecturas. Los autores debemos reconocer muchas cosas como también escribir sobre ciertos temas y no siempre lo que nos gusta, lo que no comparto es la “justificación” a que algo realmente tóxico sea romántico. En dicho post mencioné como ejemplos “Crepúsculo” que por suerte no era adolescente cuando la leí así que puedo opinar con mente adulta y madura, por eso hablo de “Luna Nueva” como el peor libro. Menciono “50 Sombras de Grey” y de sobra se sabe por qué (¿primero control y dominación y después amor? es un tema que tampoco me va) y para colmo, debido a esta temática (y porque lo he investigado) han saltado una de historias parecidas con la misma fórmula tóxica que salen peor y como churros, pudiendo llevar a la quiebra incluso a la fábrica de chocolates de Willy Wonka. No las he leído ni pienso hacerlo, por eso no menciono sus títulos.  “Entrevista con el vampiro” es imposible no darse cuenta de lo manipulador que es Lestat. ¿Y en los clásicos? ¿Orgullo y Prejuicio? Muchas piensan que Mr. Darcy demostró en todo tiempo su machismo y superioridad hacia las mujeres y su dominación hacia su amigo Bingley y que su altanería en el fondo hizo sufrir a Elizabeth que sin reconocerlo, se había enamorado de él, pero recordemos que ella tampoco era una damisela en apuros que se iba a tender a estar llorando, tenía su carácter y lo mejor, que no se dejaba de nadie como lo hubiesen hecho las sumisas de la época, así que ese choque de polos y ese estira y afloja, resulta entretenido terminando en el final feliz donde él se reconoce ardientemente enamorado y decide casarse con Lizzy. El haber reconocido que obraba mal (debido a su desconfianza y carácter orgulloso) borra todo lo que fue al principio, por eso acá y por este detalle yo no la considero tóxica. ¿Y Dorian Gray? ¿El Fantasma de la Ópera? ¿La Bella y la Bestia? ¿Sabías que también Romeo y Julieta puede ser una historia tóxica? La famosa obra de Shakespeare con esa prosa que se ha venido repitiendo por siglos, no sólo es drama sino la muestra de un amor inmaduro por quienes lo padecieron, un par de pubertos que nada sabían de la vida y que gracias al supuesto amor se terminan suicidando por el otro. ¿Qué sabe un adolescente de amor? ¿En serio es el primero? Amor platónico tal vez pero no real, por algo se les llama “amor de verano” o sea de estación y la misma pasa y se acaba.

Si eres madre y padre por favor no alientes esos libros juveniles tóxicos ni permitas que tus hijos se llenen la cabeza con basura, yo tengo una adolescente conmigo y jamás he hecho que lea Crepúsculo, ¡no le gusta! (tal vez Pattinson pero nada más) no le atrae ni libros ni películas, ¿y saben qué? Se lo aplaudo. Y uno como adulto tampoco debe dejarse influenciar por novelas “románticas tóxicas” ni hallarles justificación a las situaciones degradantes porque al menos yo, en ningún momento lo hice. Recuerdo que caí en las redes de Grey más que todo por curiosidad, por el marketing y por una recomendación, pero con el primer libro tuve suficiente (y con la película también) hasta ahí. ¿Sabes por qué soy tan arisca con estos temas? Te cuento una anécdota real. Hace unos atrás tuve un amigo, nos conocimos, nos tratamos y todo bien, por mi parte puedo decir que la amistad fue algo fuerte, cuando soy amiga lo soy y creo que el entregarme en ese sentido ha sido mi peor error. Durante un tiempo todo estuvo bien, teníamos algunas cosas en común, nos contábamos las cosas, nos aconsejábamos, en fin, una amistad normal y bonita, sin embargo, empecé a notar que como que a él le faltaba algo más o cómo que se había cansado de algo ya, jamás me dijo nada así que tampoco adiviné. Podía ser encantador de un momento, pero también noté que tenía algo de agresividad, aunque conmigo trataba de controlarse, yo supe que tenía mal carácter y se enojaba con facilidad, pero conmigo todo estaba bien, o al menos lo creí. Debo decir que si me fingió lo hizo excelentemente bien y creo que ese engaño es lo que menos le perdono. Un buen día que seguramente se levantó con el pie izquierdo, de la nada me hizo un relajo, no de celos (o tal vez sí) sino de una opinión que yo ni le pedí ni pensé que hablaría, (ya no recuerdo por qué fue) el caso es que me encendió tanto en cólera que ambos estallamos, no recuerdo que tanto me dijo pero me sentí herida y desde ese día, luego de mandarlo también al infierno, todo se acabó. Jamás volvimos a tratarnos ni a coincidir en nada y han pasado tantos años que hasta la fecha yo no sé si sigue vivo o ya se murió porque tampoco me importa. Yo soy así, de la misma manera en la que entró en mi corazón así mismo se salió y cómo lo conocí ya ni me acuerdo. Ahora que reflexiono me pregunto, ¿pudo haber sido una relación de amistad tóxica? No sabría decirlo, su rabia es que a mí nunca me manipuló ni me hizo depender de él ni mantenerme pegada a él como a una garrapata, si quiso jugar se jodió y de ahí el que se colmara y terminara mostrándome lo que realmente era. Obviamente hasta mi mamá se sintió decepcionada porque jamás se esperó de él una actitud así. Es por eso que este tema de relaciones tóxicas lo hablo y lo condeno porque esto se da en todas partes y por desgracia uno no deja de conocer a las personas. Hay que abrir los ojos y no engañarse. Puede ser doloroso pero pasa como todo y si se olvida mejor. Por favor, no recomiendes libros con esta temática tan dañina que hacen creer que está bien, no, no lo está ni es normal, esto es como una enfermedad y si dejas que avance… ya sabes cómo acaba el asunto.

Si vas a escribir esto en tu novela “romántica” por favor déjalo como una escena secundaria, como una segunda trama, con personajes secundarios o terciarios o como una narración sobre determinado suceso que sirva de acomodo a la trama, como una moraleja, como algo que alerte, pero jamás, jamás, jamás lo hagas como un tema principal y que los protagonistas sean quienes vivan una relación así porque lo que harás será fomentar lo dañino y no creo que tu mente de autora de romántica sea tan retorcida, eso déjalo para quienes escriben policiaca o terror pero jamás en la novela romántica. El amor en la novela tóxica no existe.

¿Has leído muchos libros de “romance disfrazado” pero que en realidad son “historias de relaciones tóxicas”? ¿Te ha perturbado alguna? En las que yo te puedo señalar (opinión personal) está “Cumbres Borrascosas” que es de esos libros para leerlos una sola vez. ¿Y a ti? ¿Qué otra novela de “romance tóxico” te ha perturbado?






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viernes, 5 de mayo de 2017

Mis personajes en APS Ariadna



Leía hace poco el interesante artículo de una amiga con respecto al escoger los nombres para nuestros personajes de libros (lee aquí) y eso puede ser tan tedioso como la indecisión también de donde ubicar la trama de nuestra historia e incluso la época (lee también mi post aquí) Otro de mis artículos hablaba también sobre la construcción de la novela y compartí como yo lo hacía con los personajes y esto se relaciona con esto de los nombres porque al menos yo los clasifico en protagonistas, antagonistas y villanos, personajes secundarios masculinos y femeninos, personajes terciarios y personajes de mención, cada uno clasificados en colores ya establecidos por mí; rosa, azul, púrpura, naranja, amarillo, verde y blanco. (Si quieres leer el artículo aquí) Es sólo una manera personal de organización pero como comentaba en dicho artículo esta técnica me ayudó a darme cuenta por ejemplo (aunque mucho después de escribir el libro) del exceso de personajes que tiene APS Ariadna y leyendo el artículo de esta amiga con respecto a la indecisión de los nombres cuando se deben elegir vengo a compartirles mi ejemplo. Por fortuna y como se lo dije a ella yo no tengo problemas con elegir nombres y hasta ahora me gustan todos los que he elegido para mis libros pero si es algo que lleva su tiempo y también para meditar. Aquí les dejo los que utilicé para la historia de Ariadna, quienes leyeron, estos nombres les serán muy conocidos o al menos los recordarán.
Como ven según el color y la participación de cada uno a veces el secundario pasa a ser terciario y el terciario pasa a ser secundario según la trama, definir esto es decisión del autor, los nombres que dejé en negro corresponde a los blancos o sea a los personajes que sólo se mencionan pero que no se ven o que se ven pero que no tienen un nombre. Para un lector es algo excesivo porque jamás va memorizarlos a todos aunque el autor si se los sepa de memoria, es posible que llegando a la mitad del libro ya nadie se acuerde del nombre de los padres o tíos de Lucas o los maestros de idiomas de Ariadna por ejemplo lo que supone una desventaja y también es posible que al final del libro ya no se sepa a ciencia cierta porqué de un momento a otro se le complicó la vida a la chica. Hasta hace un año Ariadna era mi libro más extenso (de ahí a veces hacer una bilogía en las historias) y aunque Aurora —juro que intenté evitarlo— está en la misma línea mi obra más extensa —hablando de un libro completo— es una versión más grande de 6 x 9 de “El Príncipe de Bórdovar” con más de seiscientas páginas (no pude editarlo completo en las medidas estándar) y “Quiero que seas mío” con más quinientas páginas (sin chance a tener espacios) para poder publicarlo en 6 x 9. Los personajes son importantes en mi opinión, todos sin excepción porque aunque sólo se mencionen su participación tiene algo de importancia si por algo se hace. ¿Te ha pasado tener muchos personajes en un solo libro? ¿Te confunde esto como autor? ¿Prefieres tener menos o más? Espero que este ejemplo te ayude a tomar la mejor decisión al momento de presentar una historia, igual lo importante es disfrutar el proceso.




P.D. Si quieres saber qué pasó con ese viaje a la Toscana de Ángelo y Ariadna lee la segunda parte de "Quiero que seas mío" para conocer un poquito más.







itxabustillo.wixsite.com/itxabustillo 

sábado, 16 de julio de 2016

Puntos de vistas masculinos y femeninos, ¿he ahí el dilema?



Desde que comencé esta carrera en letras me he topado con muchas cosas tanto buenas y malas como le debe de suceder a la mayoría de la gente que emprende algo y desea conocer el entorno y una de esas cosas obviamente son los diferentes puntos de vistas que si bien a veces te divaga y comienzas a tomar lo mejor para ponerlo en práctica a veces también te confunde aunque no quieras y es allí donde hay un dilema ¿Quién tendrá la razón?

Como lo comentaba con una persona esta semana que pasó explicándole lo que para los lectores significa “cliché” a veces el punto de vista masculino que se enfrasca neciamente en “esto” o “aquello” no es siempre lo que por ejemplo una lectora femenina quiere y “ojo” que no estoy tratando de generalizar a los hombres (bravo por los lindos que nos ceden y dejar ganar una pelea) pero la mayoría piensan de la misma manera y es aquí cuando una mujer decide “yo le voy a demostrar que está equivocado” y más tratándose de una novela romántica, terreno que se cree netamente femenino ¿y cómo? Haciendo lo contrario a lo que él sugiere, al final el tiempo será quien dé la razón.


Como dije hace un tiempo leía que un escritor (masculino) decía que “uno de los peores errores de la novela es que haya un secundario igual de guapo que el prota” obviamente me reí cuando leí eso y me surgió la pregunta ¿pero y si hubiera una secundaria tan guapa como la prota protestaría igual? (dejemos la respuesta de tarea) No sé porque esta persona piensa eso, será para que por lo mismo el protagonismo recaiga sólo en los personajes principales y no en el secundario que llame más la atención pero ¿Cuántos libros hay donde muchas veces miramos más al secundario que al prota? ¿Y eso le resta puntos a la novela? Señores somos mujeres, el 60% indica que son ellas quienes leen más y por lo tanto tenemos el poder para decidir al menos en la novela romántica, si el prota es guapo y el secundario también o el villano ¿creen que la lectora va a dejar el libro? Ni de chiste, entre más rellenen el chile más rico sabe, en otras palabras entre más alimenten las fantasías mejor será la experiencia, obviamente sin abusar y para muestra un botón que estoy segura conocen; una autora creó una historia donde el protagonismo parece recaer no en la pareja sino ¡en los hombres de su novela! Que creo son cuatro o cinco, el caso es que ella los perfiló a cada uno de manera distinta y cada uno enamora de manera distinta haciendo obviamente que la historia no se centre sólo en el ir y venir de los protagonistas sino de otras parejas que sirven de soporte a su trama y que yo sepa esto ha tenido muy buena aceptación por parte de las lectoras. Al parecer las reglas se hicieron para violarlas y en el caso de la novela romántica/erótica se vale ¡todo! Esto me demuestra a mí que el “error” del que hablaba esta persona no es un error y aunque no se trate de llevar la contraria es mejor a veces no regirse por reglas y escribir tu historia como mejor te plazca.


En mi saga hay un secundario al que amo y se llama Jonathan, quienes han leído lo conocen, lo perfilé como yo quise y sin darme cuenta me fue envolviendo tanto que de verdad lo tengo muy dentro de mí, eso no significa que le reste al protagonista que tiene lo suyo, como autoras los ponemos en balanzas e intentar que vayan parejos y aunque para una siempre pese uno más que el otro será la lectora quien al final decida, igual eso no es un error al contrario, es la sazón de la novela porque una quiere saber qué va a pasar en esa situación y aunque el tema del triángulo amoroso es un eterno cliché y se pueden prever los finales al derecho y al revés nunca está de más una sorpresita sea buena o mala.

Quienes han leído a mi chica Ariadna verán que los hombres sobran y como en una piñata hay para escoger, yo quise hacer la historia así, hay un protagonista que obvio es el más “poderoso” de todos por esto o aquello pero también está el antagonista que se conoce en todo el libro y no por ser villano es menos importante, al contrario, es un hombre maduro y atractivo que desea a la protagonista hasta de manera enfermiza no reparando ni siquiera en la diferencia de edades. A lo largo de la novela los hombres desfilan porque son parte del diario vivir de Ariadna, primero su novio Lucas que obvio es guapo pero dominante y caprichoso (es bueno sacarle lo malo a los guapos, no son perfectos) luego aparece en escena Alonso, primo del anterior, un personaje que me gusta mucho por su manera de ser (sin contar que es guapísimo también) y a medida que se lee van pasando otros que como sea despiertan curiosidad aunque aparezcan en uno o dos o tres capítulos nada más, como en el caso de Steve, Derek, Jean, Hugo y hasta el mismo Logan (guarda espalda del prota) que hasta a mí misma me da curiosidad por conocerlo más y no es que se trate que mi protagonista femenina tenga complejo de pulga y salte de una cama a otra sino que son personas que ella va conociendo a lo largo de su experiencia en la historia hasta que deja atrás su pasada relación amorosa para darle una oportunidad a otra. 



Este artículo no se trata de profundizar en las diferencias de opiniones ni en los personajes secundarios que son muy importantes sino simplemente poner un ejemplo a lo que hablaba al principio y al tema de si el secundario debe ser guapo o no, un punto de vista en donde las mujeres y los hombres difieren y si hay algo claro es que los hombres tienen otro concepto del “amor” al menos en la novela romántica y eso se nota en sus propios libros y en la manera de tejer –a veces tan dramática- la historia.

Si Romeo y Julieta o Anna Karenina hubieran sido escritas por una mujer reconozcamos que el final –con seguridad- fuera otro, lo mismo con Madame Bovary o con Amistades Peligrosas, para muestra vemos el concepto de “romance” que puede tener el autor de Juego de Tronos (casi todo es tragedia en ese aspecto) las mujeres fantaseamos con finales alternos y escogemos el que mejor nos parezca, los hombres sencillamente son prácticos y mucho más realistas pero yo aplaudo cuando me encuentro historias de romance tan bonitas que me arranquen un suspiro aunque sea en un párrafo cuando la obra ha sido escrita por un hombre, como en el caso de la trilogía de Gabriel cuyo autor si me demuestra tener esa “sensibilidad” al crear romance, algo que es de admirar.


Para concluir sólo añadiré que si escribes una novela romántica primero “investiga e infórmate” en tu entorno, no importa si es contemporánea o histórica, investiga, lee y observa los diferentes puntos de vista y luego compara, si es posible anota todo en una libreta y sigue escribiendo según tu criterio y moldea tu trama como mejor te parezca que como dije es el tiempo quien dará la razón. En otras entradas hablaré sobre las construcciones de la novela (a cómo yo las he hecho) y por qué no también sobre lo que las lectoras esperan de un libro al momento de querer leerlo. Los escritores tenemos mucho que compartir.

Hasta la próxima.