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sábado, 30 de enero de 2021

El Regionalismo en la escritura

 

Muchas veces nos hemos topado con libros (sean autopublicados o no) en cuya narración leemos frases que nos parecen extrañas o que no entendemos su significado, la palabra en concreto o lo que quiso dar a entender el autor y esto se debe a la manera “cotidiana” de hablar y que lo escribió también en el libro y dependiendo del país de origen, algunos entenderán y otros no. Esto se da por los autores de América Latina que en España les deben corregir. (Pasa y no me digan que no) Es a esta manera “natural” del vocabulario (que no está permitida en la gramática) a lo que se le denomina “Regionalismo” y según tengo entendido puede ser catalogado como “léxico pobre” “comodín”  “vulgarismo” “barbarismo” y términos parecidos y por lo tanto, no debe escribirse y en el caso de hacerlo, no se debe abusar de ellos, a menos que se escriba de lleno lo que se conoce como “novela regional o costumbrista” porque el regionalismo generalmente va acompañado de palabrotas y vas a mostrar la cotidianidad de los pueblos.

“La novela costumbrista refleja con mucho detalle el modo de vida, creencias y formas de hablar de un pueblo.”

© Español 6, Dr. Ramiro Colindres,

Graficentro Editores,

Tegucigalpa, Honduras.

Y es que cada país tiene sus maneras propias de expresarse, ojo, expresarse y no significa que vas a escribir como hablas. En Honduras predomina el folklorismo de los pueblos propios, a esta forma de hablar se le llama “caliche” y son sinónimos de algunas palabras que ya conocemos, por ejemplo:

Pisto=Dinero,  Guachimán=Vigilante,  Cipote, Güiro o Chigüín= niño

Y al construir una oración con estas palabras sería algo así:

“Oime cipote, decile al guachimán que hasta mañana le mando el pisto.”

Si yo escribo esto en un libro nadie le va a entender a menos que sea hondureño, la traducción es:

“Oye niño, dile al vigilante que hasta mañana le mando el dinero”

Acá si se entiende, ¿verdad?

Si vas a escribir regionalismo en tus libros (porque se cuelan o porque queremos) no abuses y menos, si es uno ambientado en Estados Unidos o en Europa. Ten en cuenta que si tu prota es europeo no puede hablar como un americano y lo mismo pasa si es una chica. ¡No es coherente! Cuando escribas regionalismos tienes la obligación de aclarar su significado porque si a veces no te entienden en la misma América, menos lo van a hacer en España, recuerda que cada país tiene su forma de hablar, México, Colombia, Venezuela, Perú, Argentina y los centroamericanos no nos quedamos atrás como te mostré en el ejemplo anterior. Si vas a usar regionalismo que sea porque la trama lo requiera no porque sea tu forma de hablar a diario o porque te has inspirado en algún estado de México o municipio de tu país. Para muestra está esta película de Disney Pixar “Coco” inspirada en el día de difuntos y ambientada en el mismo México, para esto la producción debió viajar y aprender todo lo relacionado a lo que quisieron mostrar y si la has visto en inglés, verás que hablan “spanglish” Al mostrar las tradiciones mexicanas, la Disney debió usar su lenguaje natural y mostrar su cultura, ¿y el resultado? Una de las películas más bonitas y coloridas de su catálogo a pesar de tratar un tema tan sentido y triste como la pérdida de los seres queridos y su idea de la vida después de la muerte que no fue cosa de la producción sino de las creencias mexicanas.

El regionalismo es parte de una cultura y todos los países del mundo los tienen, pero se debe escribir de manera coherente y porque el personaje ya sea nativo de dicha región. Por ejemplo, si el prota es gringo y vive en una mansión en Los Ángeles, su ama de llaves naturalmente puede ser mexicana o de cualquier otro país de Centro y Sur América y hablar spanglish o en español según su país, esto es natural y aceptable. O si la chica rica neoyorquina tiene chofer o guardaespaldas impuesto por su padre el empresario, también puede ser latino. Si ambientas tu novela en Miami puedes incorporar personajes cubanos porque es natural encontrarlos en la Florida, ¿se entiende lo que quiero decir? El regionalismo puede ser aceptado en novelas así pero porque los personajes secundarios o uno de los protas son así.

Aquí te comparto una lista de palabras que conocemos y que de paso, se han escrito en los libros. Verifica si las usaste en alguno de los tuyos.

Arrimón – Rola – Pasmado – Soponcio – Palmado – Nomás – Chanclas – Topar Zafarse – Carajo – Acurrucar – Espantar – Azorar – Encrispar – Desparramar – Curro - Atorar – Atolladero – Yeyo – Caramba – Agazapar – Alcahuete – Cagar Borracho – Chicha - Marrullerías – Cornudo – Porra – Goma – Panza/Barriga – Zamparse – Gacho – Jalar – Achicharrar – Bronca – Greñas – Tetas/Chiches – Tiesa – Achinó – Chapado – Galillo – Patatús – Culo – Bojote/Bulto – Tumbar – Taimado – Culichas – Guazalo - Cachimbo – Puta – Chingar – Jolgorio - Lares - Currunchunchun - Desarrapado - Mierda – Pichingo – Verga – Tunante - Macaneo -  etc…

También supongo que has escuchado frases como:

“Te venís bajando del palo” (significa que te vienes levantando de la cama)

“Casi le da el patatús” (casi le da un ataque y se muere)

“Le dio el yeyo” (se desmayó o se murió)

“A la porra” (mandar algo a alguien lejos)

“En esa casa azoran” (en esa casa asustan)

“Le gusta el jolgorio” (le gustan las fiestas)

“Se levantó de goma” (anda con resaca)

“Eso le pasa por parir tanto guazalo” (tuvo muchos hijos)

“Cayendo el muerto y soltando el llanto” (es un dicho que significa dando y dando)

¿Qué otras puedes agregar? Así como estas existen muchísimas más palabras y frases, dependiendo de la nacionalidad se van a entender y ojo, puede ser que en algún país una palabra signifique una cosa y en otro, otra, es por eso que hay que aclarar porque si alguna es una simple palabra, a otra persona le parecerá palabrota, por eso es que en el regionalismo, las palabrotas van de la mano y se dicen de manera natural porque es parte del habla. ¿Qué hacer en el caso de escribirlas? Si lo haces en el guión de una película se vale, (yo trabajé en algunas y da risa leer algo así) en el caso de los libros como dije, vale no abusar si no es una novela regional, en tu novela ambientada en Europa esto no es coherente y ya me he topado con lecturas así.

Stephen King es un autor que le gusta decir las cosas por su nombre y como le vengan en gana porque él creció en ambientes del “bajo mundo” donde hablar mal es natural y él mismo, (por el mismo motivo) reconoce no escribir literatura porque la misma debe tener un “lenguaje elegante” como él mismo dice y en su caso, no es así. Esa postura en él es admirable por su manera de reconocerlo, algo que otros no lo harán ni muertos. Así que si no has escrito una novela regional o costumbrista y sin embargo, reconoces abusar de estas palabras en tus escritos, me parece que debes correr a hacer las debidas correcciones por la incoherencia que representa.

Yo por ejemplo, utilizo algunas en mi serie de las chicas Warren ¿y por qué? Porque ellas viven en Ontario, California y California aunque sea un Estado de la unión americana, es uno donde abundan los latinos y ese regionalismo se contagia, al igual que los dichos, entonces yo no escribo de manera incoherente porque ellas mismas han reconocido haberse relacionado con latinos y por eso las palabras no son desconocidas, e incluso en mis opiniones propias dentro de la historia, he escrito algunas pero lo hago si el ambiente y la trama lo requiere y en especial, como dije, si hay un ambiente latino como pasa con muchos Estados de Estados Unidos. En cambio, si mi prota es italiano (como en el caso de Ángelo) y austriaco (en el caso de Stephan) ellos no pueden hablar como lo hacen sus cónyuges, porque su educación europea es diferente, por lo tanto su manera de expresarse también es diferente. De igual forma lo hice en “La Emperatriz” debido a que trato en un ambiente del Caribe y el español que ha vivido por estos “lares” también las aprende por su relación con los nativos, mestizos y criollos.

¿Qué opinas de este artículo? ¿Tengo o no tengo razón? Una cosa es la “cotidianidad” en las historias, una cosa es el exceso de vulgarismos o palabrotas (que a veces resulta muy chocante) pero otra muy diferente es escribir como si vinieras bajando del “pijalito” como decía el difunto marido de una tía, (significa monte, montaña, aldea pequeña o lugar de ignorancia) o sea, no llevar al lenguaje escrito la misma manera en la que se habla porque para eso existe la novela netamente costumbrista.








domingo, 30 de octubre de 2016

El dilema de las descripciones en la novela

La primera vez que me tocó describir algo o entrenarme en el tema fue en sexto grado cuando la maestra de español nos pidió hacer la descripción de un retrato. Yo escogí a Beethoven y al menos no lo hice tan mal, cumplí con la tarea y de allí supe la importancia que esto es en la narrativa, como dice un eslogan "todo con medida, nada con exceso"
El tema de las descripciones al parecer se ha convertido en un dolor de cabeza para algunos "lectores" y lo encomillo porque yo comienzo a dudar que lo sean o al menos no son tan inteligentes y me disculpa quien se ofenda. Este tipo de personas fingen ser lectores pero lo que dejan claro es que no lo son y menos si nunca han leído un clásico en el que las descripciones son fundamentales. Un sabio maestro dijo una vez que si se explicara el sentido de cada cuento sería como dar de comer una fruta masticada y eso es lo que algunas personas ya esperan de los libros, les cuesta disfrutar el proceso creado por el autor y todo lo quieren fácil, lo que obviamente hace deducir que quien lee no puede ser alguien capaz de comprender lo que el autor quiso transmitir.
Novelas simples hay muchas y es por ejemplo en la contemporánea que yo no tolero descripciones sin sentido en dos maneras porque esa es la excusa para alargarla: 1. Excesivas descripciones sexuales y 2. Excesivas descripciones de un entorno que ya se conoce.
Una cosa es la descripción de un entorno o escenario donde nos ubicamos pero sin exagerar como lo dije en un artículo hace unos meses sobre el abuso de las mismas por lo que si aún no lees haz click aquí.
Las descripciones son indispensables en cierto tipo de novelas: en la histórica (con fundamentos reales) y en la fantástica o ciencia ficción (sea creando mundos de la antigüedad, imaginarios o futuristas) en la novela negra o policial (sobre detectives y casos sin resolver) y también puede entrar en la categoría incluso una de suspenso paranormal y terror porque el lector debe adentrarse en ese escenario que el autor a creado sea para recrearse o para morderse las uñas. Así que si eres de esos lectores que ya quieren la simpleza de una fruta masticada entonces no sigas leyendo porque voy a extenderme más.

Cuando el cerebro se pone a trabajar somos más inteligentes ¿no te gustan los retos? No creo que venga un lector de este tiempo a querer soltarle unas frescas a la tumba de Tolkien por ejemplo y a decirle "cómo" tuvo que haber creado su Tierra Media, ¿vas a decirle a George R. R. Martin qué le ponga o qué le quite a su continente? Lo mejor que puede hacer un lector es "criticar" y dar su punto de vista y decir "que si él hubiera escrito..." pero no, ubícate, tú no escribiste la idea que otro tuvo y en parte, en la crítica se ve reflejada esa envidia.
Así que siguiendo el hilo de este artículo vengo a poner unos ejemplos en descripciones, checa el primero:

"En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata, las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre, las curtidurías, a lejías cáusticas, los mataderos, a sangre coagulada. Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba como el clérigo, el oficial de artesano, como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, si, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifestación de vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor. Y, como es natural, el hedor alcanzaba sus máximas proporciones en París, porque París era la mayor ciudad de Francia. (...)"

¿Adivinaste? Lo anterior es un párrafo de "El Perfume" de Patrick Süskind, la narrativa es tan sencillamente perfecta que es imposible no sentir náuseas con sólo estas líneas. Ahora mi pregunta es ¿va a venir un lector a decir que el autor no tenía necesidad de describir tanto cosas tan asquerosas y que el título es bastante contradictorio?

Ahora vamos con otro:

"Nunca olvidaré el último vistazo que eché al patio interior de la posada y su multitud de pintorescos personajes, todos persignándose, mientras estaban alrededor del amplio pórtico, con su fondo de rico follaje de adelfas y árboles de naranjo en verdes tonelitos agrupados en el centro del patio. Entonces nuestro conductor, cuyo amplio pantalón de lino cubría todo el asiento frontal (ellos lo llaman "gotza"), fustigó su gran látigo sobre los cuatro pequeños caballos que corrían de dos en dos, e iniciamos nuestro viaje…
Pronto perdí de vista y de la memoria los fantasmales temores en la belleza de la escena por la que atravesábamos, aunque si yo hubiese conocido el idioma, o mejor, los idiomas que hablaban mis compañeros de viaje, es muy posible que no hubiese sido capaz de deshacerme de ellos tan fácilmente. Ante nosotros se extendía el verde campo inclinado lleno de bosques con empinadas colinas aquí y allá, coronadas con cúmulos de tréboles o con casas campesinas, con sus paredes vacías viendo hacia la carretera.
Por todos lados había una enloquecedora cantidad de frutos en flor: manzanas, ciruelas, peras y fresas. Y a medida que avanzábamos, pude ver cómo la verde hierba bajo los árboles estaba cuajada con pétalos caídos. La carretera entraba y salía entre estas verdes colinas de lo que aquí llaman "Tierra Media", liberándose al barrer alrededor de las curvas, o cerrada por los estrangulantes brazos de los bosques de pino, que aquí y allá corrían colina abajo como lenguas de fuego. El camino era áspero, pero a pesar de ello parecía que volábamos con una prisa excitante. Entonces no podía entender a qué se debía esa prisa, pero evidentemente el conductor no quería perder tiempo antes de llegar al desfiladero de Borgo. Se me dijo que el camino era excelente en verano, pero que todavía no había sido arreglado después de las nieves del invierno. (...)"


Lo anterior es obviamente un fragmento del clásico de los clásicos, Drácula de B. Stoker y lo que acabas de leer es parte del diario de Jonathan, ¿va a decir un lector que no es necesario que describa tanto lo que ese viaje significó para él?

Vamos con otro ejemplo:

"Los guardas levantaron entonces las pesadas trancas y lentamente empujaron las puertas, que giraron gruñendo sobre los grandes goznes. Los viajeros entraron. El recinto parecía oscuro y caluroso, luego del aire claro de la colina. Era una habitación larga y ancha, poblada de sombras y medias luces; unos pilares poderosos sostenían una bóveda elevada. Aquí y allá unos brillantes rayos de sol caían en haces titilantes desde las ventanas del este bajo los profundos saledizos. Por la lumbrera del techo, más allá de las ligeras volutas de humo, se veía el cielo, pálido y azul. Cuando los ojos de los viajeros se acostumbraron a la oscuridad, observaron que el suelo era de grandes losas multicolores y que en él se entrelazaban unas runas ramificadas y unos extraños emblemas. Veían ahora que los pilares estaban profusamente tallados y que el oro y unos colores apenas visibles brillaban débilmente en la penumbra. De las paredes colgaban numerosos tapices y entre uno y otro desfilaban figuras de antiguas leyendas, algunas empalidecidas por los años, otras ocultas en las sombras. Pero caía un rayo de sol sobre una de esas formas: un hombre joven montado en un caballo blanco. Soplaba un cuerno grande y los cabellos rubios le flotaban al viento. El caballo tenía la cabeza erguida y los ollares dilatados y enrojecidos, como si olfateara a lo lejos la batalla. Un agua espumosa, verde y blanca, corría impetuosa alrededor de las corvas del animal."

 ¿Conoces el fragmento anterior? Inconfundible el estilo de Tolkien en su libro "Las Dos Torres" cuando él describe la llegada de Aragorn y compañía al castillo de Théoden en Rohan.

Ahora un último ejemplo:

"En la oscuridad, Langdon sintió cómo la droga se propagaba por su cuerpo casi instantáneamente, arrastrándole de nuevo a ese profundo pozo del que había emergido. Resistiéndose, se esforzó por mantener los ojos abiertos e intentó incorporarse, pero su cuerpo pesaba como el cemento.
Langdon se dio la vuelta y volvió a encontrarse de cara a la ventana. Como ahora las luces estaban apagadas, su reflejo había desaparecido del cristal y había sido reemplazado por la silueta de una ciudad.
En un mar de torres y cúpulas, una fachada iluminada dominaba el campo de visión de Langdon.
El edificio era una imponente fortaleza de piedra, con un parapeto dentado y una torre almenada y con matacán, que se elevaba hasta los noventa metros de altura.
Langdon se incorporó de golpe, lo cual provocó una explosión de dolor en su cabeza. Haciendo caso omiso al suplicio palpitante que sentía, se quedó mirando la torre.
Conocía bien esa estructura medieval.
Era única en el mundo."


Imposible no saber ¿verdad? Al leer del apellido Langdon inmediatamente nos vamos con el querido profesor en simbología creado por Dan Brown y este fragmento pertenece a "Inferno"

En conclusión ¿sigues creyendo que no son necesarias las descripciones?
Escribí este artículo porque me han dicho que una de mis debilidades como escritora es precisamente esto, "las descripciones" y no es que me falten sino que sobran pero como he dicho para mí son necesarias en la novela histórica (como en el caso de Quiero que seas mío y la historia de Eloísa) y en la novela de fantasía con mundos creados (como mi saga Ocaso y Amanecer)
Si hay algo que no me gusta en algunas novelas que están escritas en esta temática es la falta de "profundizar" en algunas cosas lo que deja en evidencia dos aspectos; que el autor no estudió bien seguramente la historia real (en el caso de la novela histórica que quiso plasmar) escribiendo a la carrera y que no es capaz de crear mundos ficticios (en el caso de la fantástica)  porque en ambos aspectos las descripciones son necesarias. Ahora bien vuelvo a decir que no la justifico en la contemporánea y menos en el tema sexual (quedando de lado el eje de la trama principal) porque eso si es como darle cuerda, volviéndose repetitivo y cansino, como dije en el artículo que les compartí, no es necesario que describas tanto calles, edificios, (y digas con qué materiales los construyeron o el tipo de hilo de las alfombras que adornan determinado lugar) hay descripciones que si se pasan y la verdad no son más que mero relleno porque no se ocurre nada más. Así como las descripciones "extienden" un libro, la falta de ellas lo dejan en relato y yo prefiero que me deje pensando en los datos históricos que aprendí a que me deje con el ojo cuadrado porque me quedó debiendo.
Así que quien me lea sabe a qué atenerse y me halaga ser un reto, mis letras no son ni fáciles, ni frescas ni como le quieran llamar y mi lenguaje tampoco es como otros a los que están acostumbrados, quien me entienda lo aplaudo y agradezco y quien no... pues lo siento. Sé que lectores buenos hay y como dice el eslogan de wattpad "no importa la historia que quieras contar siempre hay un lector esperándote" y a ese 1% les digo ¡gracias!








miércoles, 3 de agosto de 2016

Las locaciones de ambiente en las novelas


¿Te ha pasado que tienes una historia ya lista para comenzar a escribir pero tienes el dilema de dónde ambientarla? ¿Contemporánea o histórica? ¿En América o Europa? O en ambos continentes pero el dilema es el mismo ¿Dónde ubico a mis protas? ¿Qué son las “ciudades clichés”?
No es lo mismo a que tengas en mente un castillo medieval, una mansión de arquitectura griega, una residencia minimalista o una acogedora cabaña lejos de la civilización, a decir ¿pero y donde los pongo? Lo que acabo de mencionar es sólo el ambiente, donde está cada cosa es la locación y nótese la diferencia, una cosa es que quiera escribir por ejemplo sobre Londres pero ¿y qué hay en Londres? Como ven Londres es la locación, lo que yo encuentre en la ciudad es mi ambiente.
Pues bien, yo gracias a Dios no me peleo tanto conmigo misma por eso ya que generalmente tengo primero el lugar y luego la historia por lo que todo se me hace más fácil sin caer en esas molestas indecisiones y  respondiendo a la pregunta, las “ciudades clichés” no son otras más que las mismas que te encuentras en la mayoría de los libros, esas que todo el mundo las usa y que de verdad ya están cansado. ¿Qué no hay más lugares para ambientar? Como lo dije en un artículo para la revista meses atrás ¿habrá que inventarse otro planeta? Lugares, locaciones, nombres que si fulana los usó yo también pero lo mejoro (nótese que puede haber un tipo de competencia) pero no vengo a entrar en controversia porque el tema de las copias y usar lo mismo es otro, yo vengo a hablar sobre las locaciones y el ambiente en las novelas.
Admiro a las autoras que basan sus novelas en su país y hasta ciudad de origen, eso es algo original porque como lo hablaba con una persona por naturaleza y herencia “somos consumistas de lo extranjero” y eso no nos hace buenos patriotas porque rara vez buscamos “lo hecho en casa” como dice un eslogan acá en mi país, así que como escritores es más fácil ubicarnos en lugares sofisticados como una gran metrópolis o en lugares llenos de historia como lo es el viejo mundo, al momento de querer tejer una historia.

Esta fotografía la encontré mucho tiempo después de escribir el primer libro.







Volviendo a mi experiencia en mi caso no siempre es así, no siempre tuve primero la locación y como novata obviamente me pasó con mi primera novela “El Príncipe de Bórdovar” de Ocaso y Amanecer porque tenía personajes aunque en el limbo pero lo que pasó aquí tiene justificación; un sueño fugaz a plena mañana en donde yo me veía en determinado lugar pero al despertar mi problema era que no sabía dónde había estado, retenía todo en mi cabeza, el cielo azul, las montañas, ese río que me heló hasta las rodillas y ese panorama que me parecía tan precioso pero con el dolor de cabeza de no saber a ciencia cierta donde era y en qué época ya que yo misma usaba un vestido largo que estaba sujetando para no mojarlo. Todo ese santo día entre compromisos familiares (porque para colmo fue sábado) tenía ese sueño en mi cabeza y debía hacer una proeza para no olvidar ni un detalle del mismo, eso me sirvió para decidir que definitivamente el paisaje no era aquí en América ni tampoco en una época actual ya que hasta monté a caballo, no sé por qué me enfrasqué en que debía ser Europa, estaba con esa necedad pero también estaba en el mismo dilema ¿Dónde?
Para colmo recuerdo que para ese tiempo aunque tenía la computadora no tenía internet fijo, debía de comprar planes a través de un módem si deseaba navegar y ponerme a buscar más que investigar y eso requería bastante tiempo (tiempo que obvio el módem se iba comiendo como Pacman y ver una cuenta regresiva a mí me estresa) así que para comenzar me ayudé de un atlas (libro impreso) y me enfoqué en Europa, también me ayudé de mis indispensables diccionarios ilustrados y haciendo un borrador en papel de lo que había visto en mi sueño me puse a trabajar. Según las montañas y el paisaje que recordaba bien podía ubicarme por ejemplo en Suiza o Austria e imaginar que pude haber tenido el privilegio de meter mis pies en las aguas del Danubio, no estaba mal la idea, ahora tenía que ver cómo encajaba lo del caballo, lo de un extraño pueblo algo medieval por el que había cruzado y algo muy pero muy importante, en sí lo que más me importó del sueño, él, sí, él, él y sólo él, recuerdo que lo primero que vi fueron sus manos cuando me ayudó a salir del agua, lo escuché hablar pero no recuerdo qué (pero qué voz) el caso es que al sólo ver la perfección de sus manos no quise verle la cara porque sabía que iba a enamorarme pero eso no me impidió notar su cuerpo, su altura, su cabello negro a los hombros (eso lo hice un momento que él estaba de espaldas) y la extraña ropa que usaba también le quedaba muy bien, el caso es que me parecía perfecto aún sin verle la cara, pero bueno no vine a hablar de él sino del paisaje, todo eso me puso a pensar ¿Qué fue lo que soñé? ¿Dónde estuve y con quién? El atlas no me mostraba mucho sobre fotografías de las ciudades sino de su geografía y eso comenzó a frustrarme, decidí volver al borrador que había escrito y sin quebrarme tanto la cabeza decidí entonces inventar el lugar, lo demás se fue dando poco a poco hasta adquirir forma, ¿se dan cuenta de lo que hice? ¡Me inventé un lugar donde ambientar mi historia! Luego entendí que eso suponía un reto, algo que hasta la fecha he llevado con calma.
 
El tema de la ambientación de una novela puede causar muchas indecisiones por lo que también un desgaste físico y no sólo de tiempo porque antes que nada tienes que “investigarlo y conocerlo” para no escribir algo que no encaje aunque la historia sea contemporánea, mi ventaja es que he creado un reino, un reino que sólo yo conozco y en el que nadie me va a venir a decir “eso está mal o eso no concuerda” porque he creado un reino no sólo geográficamente sino con su historia, mitos y leyendas, con sus estados y nombres propios creados por mí y hasta con el árbol genealógico de sus monarcas desde la fundación del mismo, es por eso que la historia de Ocaso y Amanecer juega con el pasado y con el presente. Ahora bien algo muy distinto es la serie de mis chicas Warren.
The Trump Tower o el Navy Pier son algunos mencionados en el libro

No sólo porque la historia es netamente contemporánea sino porque si está ambientada en lugares reales y no ficticios, así que por ejemplo para el primer libro de Minerva decidí que la protagonista debía ser de una ciudad no tan grande pero si una ciudad que fuera prácticamente el sello de ella y sus hermanas por lo que paseando por el estado de California (en la red) me fui enamorando de la ciudad de Ontario, comencé a averiguar todo de la ciudad, (lugares, calles, avenidas, restaurantes, etc…) y fue allí donde decidí que mis chicas iban a residir, una ciudad muy bonita, tranquila y a menos de una hora de la ciudad de Los Ángeles lo que me pareció perfecta. Ahora viene mi prota, a Rick lo quise situar en otra ciudad y no muy cerca de California, me puse otra vez con el atlas a ver las distancias de punta a punta con otras ciudades y les confieso que en primera instancia quise ponerlo en Boston, pero igual me sirvió para que él fuera de allí, luego me vine más abajo y fue donde encontré la preciosa Chicago y su majestuoso Michigan, leí un poco sobre lo que decía de la ciudad y ya teniendo internet fijo entonces me puse a averiguar más a fondo, me empapé de lugares, calles, edificios, y me dije aquí es donde estará mi prota (como leyeron en el libro menciono varios lugares de la ciudad) y ahora sí ya teniendo dos escenarios reales y que aprendí a conocer entonces el escribir la historia fue mucho más fácil. 


Como la historia me resultó ser una serie al menos ya tenía mi base para continuar y esa es la ciudad de mis chicas, Ontario, cuando le tocó el turno a Ariadna, tuve que volver a Europa porque la historia de ella se centra en el viejo mundo, investigué lo mismo, ciudades, museos, hoteles, calles, avenidas, aeropuertos y hasta los horarios reales de llegada y salida de los vuelos y las aerolíneas disponibles según mi trama porque siendo una historia actual no puede resultar incongruente y todo eso que conocí quise que se viera reflejado en la historia.


Con “Quiero que seas Mío” que nació a finales del 2012 si quise algo diferente y para eso me ubiqué como leen en el prólogo en Escocia, luego en España y como ven el prota italiano quise que fuera originario de la Toscana por ser empresario de vinos, el resto de la historia ya la conocen porque recién está ya publicada de forma completa, aquí quise que el lector estuviera en cuatro escenarios diferentes y a través del tiempo lo que llevó un proceso por la parte histórica. Inglaterra, España, Escocia e Italia son las locaciones de esta historia aparte de una breve aparición sobre Grecia y la isla de Corfú que quienes habrán leído saben de qué trata.


Con El Broche si me llevó algo más de tiempo decidirme porque en primera instancia lo quería en Nueva Orleans, igual quienes leyeron saben que los protas terminan volando hacia allá, pero no sé por qué estudiando algo sobre la historia de la guerra civil norteamericana me decidí por Richmond, en el estado de Virginia y fue de allí donde arranqué obviamente con el antecedente de conocer la ciudad y algo de su historia, igual el prota como siempre europeo y lo quise inglés para que se sintiera más atraído por la historia norteamericana como buen periodista.

Como ven yo no me complico la vida en cuanto a decidir la locación de mis novelas aunque tampoco se trata de escoger lo primero que tengas a la mano, eso no, la ambientación es tan importante como la historia misma porque también determina a los protagonistas pero como consejo te sugiero que no abuses en las descripciones al momento de escribir, es cierto que son importantes pero en su medida, eso puede ser relevante tratándose de mundos desconocidos pero no con los reales, con media página para describir algo de la ciudad o máximo una es suficiente porque siempre hay quien ya conozca el lugar y eso no sea importante para él a menos que sea por mera ubicación, puedes describir las avenidas y los edificios que rodean, uno que otro lugar de interés como un parque, museo u hotel pero no te pongas a contar los pájaros que vuelan por el cielo esa tarde, o describas minuciosamente el tipo de material con que construyeron los edificios, o el tipo de hilo con que se tejieron las alfombras que adornan el hotel ni tampoco te conviertas en un catálogo dándole tanta publicidad a las marcas de moda, perfumes o zapatos porque se te ocurrió pasar por un mall y que tu prota hiciera una lista mental de lo que le hace falta, esto último no está mal pero encontrarte cada cinco minutos de lectura con que si Channel, o que si Victoria’s Secret, o que si Dolce & Gabbana ¡¡por favor!! … y ya me salí del tema porque por lo menos a mí no me pagan por la publicidad, esto de las descripciones lo dejo para otro post, una cosa es describir un mundo propio como Narnia, La Tierra Media o Westeros que si se desea dar a conocer para captar la atención del lector por ser lugares “desconocidos e imaginarios” pero si te vas a poner a contar con detalles por ejemplo hasta cuantas ventanas y tipo de cristal tiene el Empire State sencillamente es para dejar el libro porque quien ha conocido el edificio eso no le interesa. Ojo con las descripciones “de relleno” eso lo hablaré después.
Pero volviendo al tema. ¿Te cuesta ubicar una ambientación real para tu novela? ¿Qué tienes primero? ¿La historia o la locación?

Hasta la próxima.