miércoles, 26 de julio de 2017

El doble filo de compartir tus escritos en la red



Sabemos de sobra que quienes nos dedicamos a la escritura nos encanta compartir sobre nuestros libros o artículos, nos pican los dedos por expresar todo aquello que juega en nuestra mente y más nos complace saber que somos leídos. Y es que nuestras ideas o comentarios personales son motivo bien sea de agrado por quien se sienta identificado o también molestia por quien se dé por aludido y sienta que le tocaron la llaga pero para eso son las redes, los blogs y también sitios de publicación de lectura gratuita como Wattpad o Sweek, estos últimos en caso de compartir historias y el famoso Fanfiction para escribir fics.

Pero lo cierto es que compartir lo que escribimos, especialmente las novelas de nuestra autoría son un arma de doble filo ya que a mi parecer es una manera de darle luz verde y descarado al plagio y lo digo en caso de compartir obras inéditas, las que no se han publicado en ningún otro sitio como por ejemplo amazon.

Son muchos los autores que se quejan por los “fics” que hacen de sus novelas, “fics” que no se quedan ya en Fanfiction sino que saltan por ejemplo a Wattpad como “otra versión” de dicha obra y como sea es algo que molesta.

En varios artículos me he referido a esto del plagio e incluso en la revista hay uno sobre el uso del Fanfiction pero lo que supone un “terreno de entrenamiento” como lo dijo mi entrevistada parece que ya toma otro giro, uno que al autor no le gusta para nada.
Autores como S. King, Dan Brown, Anne Rice, J.R.R. Tolkien, S. Meyer y hasta el mismo G. R.R. Martin han sido de “inspiración” para que se escriban otras versiones de sus historias pero esto no se queda allí sino que saltan como “supuestas obras originales” de la “imaginación” de quien decidió escribir y así es como muchos han saltado ya diciéndose “escritores”

Decía una autora la otra vez “eso no tiene nada de originalidad” refiriéndose molesta no tengo claro a qué, ya que al parecer como que le quieren o han hecho otras versiones de sus novelas. Otra también molesta se refería que posiblemente iba a dejar de colgar historias en Wattpad ya que “ni el que lean de gratis agradecen” según sus palabras. Son muchos los que han dejado de compartir de esta manera, incluso tampoco les conviene compartir tanto por fb ya que es casi lo mismo o peor, o sea como decimos acá en Honduras “si enchutas pierdes y si no, también”

Como experiencia personal yo digo que esto no es nada confiable ya que tanto en fb como del mismo Wattpad se han valido para querer verme la cara, he aquí la razón por la que yo soy bien hermética en cuanto a compartir sobre mis proyectos abiertamente y entiéndase mi malestar. Cuando inicié en esta carrera yo compartía mucho sobre mi Ocaso y Amanecer para según, atraer la atención de quien me quisiera leer ¿y qué conseguí? Gente falsa que se llenaba la boca halagando mi trabajo y diciéndome hasta el cansancio que como anhelaban tener el libro en las manos para leerlo, que las dejaba intrigadas, que querían más y uhhh y ahhh, y yo de bruta creyéndome todo lo que me decían, esa gente solita se dio color en cuanto publiqué, ya el libro estaba disponible, ¿y lo que decían entonces? Eso es literalmente “lo que el viento se llevó” una vez publicando comenzaron a cambiar y ni siquiera una opinión para decirme lo mal que estaba escrito o lo que no les parecía por el contrario bien que en las sombras si leyeron pero para copiarme lo que les sirviera, (entiéndase que había un interés de por medio) y por desgracia la gente que asciende pisoteando a otras SI existe, es una lástima que no sea visible la marca que llevan en la frente pero igual, es algo que no pueden esconder aunque engañen como las mejores. Son varias las que se han valido de algunas de mis tramas y ni mis chicas Warren ni mi Broche se han salvado, no me voy a cansar de decirlo. Hace poco que compartí en el blog de la saga sobre otra persona que me copió el título de “Ocaso y Amanecer” ¿de dónde creen que salió? Creo (y no tengo la seguridad) que salió del Wattpad, así que aquí confirmo lo que las autoras que mencioné arriba dicen y que les tiene molestas, pero no hay que olvidar a las que empezaron escribiendo fics y ahora las tienen como super autoras, podrán decir que son obras “originales” porque aunque se inspiraron en otra cosa terminaron haciendo cambios a la trama y ya, igual se volvieron famosas. Una hizo un fic de una cosa, le cambió y ahora es otra novela y esa es una cadena y un cuento de nunca acabar porque ahí va otra a hacer lo mismo y según a mejorar lo anterior.

Cada escritor es un mundo y hablo del que escribe sus obras, la historia de su imaginación no inspirado en la Tierra Media, ni en Westeros, tampoco quien se inspire en Caballeros del Zodiaco o cosas por el estilo, aprende a distinguir la copia de algo original. Personalmente no me gusta ver post de escritores que dicen “si te gusta Tolkien léeme” o “Si te gustan las aventuras del profesor Langdon dale una oportunidad a mi libro” les juro que me molesta porque no sólo se confiesan la similitud sino que hasta se valen del otro para la publicidad. Luego entonces no se quejen cuando en los comentarios les sacan los trapos al sol y les comparan los libros con películas y series, eso es porque sencillamente se ha copiado una trama ya existente.

Para concluir es tu criterio la manera en la que publiques y te des publicidad, yo prefiero hacerlo hasta que ya tener mi historia publicada y lista para la compra y ser leída, no antes porque no se trata de generar interés sino tener reglas propias porque si se atreven a copiar algo ya publicado se pueden meter en un buen lío, (y vaya que lo hacen con descaro) en cambio de lo que vayas compartiendo todos se pueden valer para robarte esto o aquello, especialmente esa gente que está en las sombras y que dicen estar escribiendo.

¿Ahora entiendes por qué soy tan hermética con mis historias?
¿Te han pasado experiencias similares?







viernes, 9 de junio de 2017

Cambios en el idioma español; ¿Ayuda o dolor de cabeza para el escritor?



No se trata de jugar a formar palabras con cubos o con el Scrabble ni cantar y repetir las canciones del abecedario y las vocales que aprendimos en la escuela o que como maestros y tutores le hemos repetido a nuestros alumnos desde el kínder. Quienes nos dedicamos a esta profesión, carrera u oficio de la escritura sabemos que estamos expuestos a todo desde el momento en que hacemos público un simple párrafo. Decirse ser escritor es como estar en la mira de todo el mundo pues obvio lo que más se nota es tu ortografía y la manera en la que escribes. Quienes han cursado una carrera universitaria y más diciéndose que han estudiado letras tienen muchas más posibilidades a tener menos críticas en el ámbito editorial o de redacción, los primeros refiriéndose a quienes han estudiado literatura y corrección y los segundos siendo específicamente periodistas. Tener o dedicarse a una profesión como el escribir conlleva estar al tanto de todos los cambios que se pueden dar en torno a la gramática de la lengua española o castellana, es como ser médico, músico o ingeniero,  no se termina de estudiar porque siempre hay cosas nuevas que aprender y ponerlas en práctica, quedarse estancado es imposible, ni siquiera una opción, el deber es avanzar, estar al día, actualizado y por ende, innovar.

Se dice que si decides ser escritor es porque llevas años leyendo literatura y poniendo en práctica lo que has aprendido, vas a reflejar un estilo según tu gusto por las letras y obvio no tendrás problemas en la ortografía y gramática sin contar con la imaginación que debes tener para crear una historia. ¿Pero qué pasa cuando por ejemplo a la RAE le da por decir esto y esto ya no en cuanto a las palabras que ya conocías? No es que esté desactualizada sino que son cosas que de verdad marean y que para colmo a uno le vienen a perturbar a lo que cómodamente uno se ha acostumbrado. ¿Qué son los libros? No son más que un puñado de artículos, sustantivos, verbos, sujetos, núcleos, predicados, adjetivos, adverbios, pronombres, preposiciones, acompañados de comas, puntos, comillas, guiones y hasta números. Palabras que pueden estar en modo determinado o indeterminado, en neutro o contracción, en masculino o femenino, en singular o en plural, sea propio, común, simple o compuesto, sea derivado, aumentativo o diminutivo, despectivo o gentilicio, regular e irregular, prefijo y sufijo, interrogativo, exclamativo, calificativo, demostrativo, numeral, posesivo, determinativo, sea transitivo, intransitivo o ditransitivos, sea infinitivo, participio o gerundio, indicativo, subjuntivo o imperativo, en presente, pasado o futuro, pretérito perfecto, imperfecto o pluscuamperfecto, de modos, tiempos y lugar, de grados y cantidad, de relativos, orden y afirmación, coordinantes, subordinantes y mejor ni le sigo a las copulativas porque no faltará quien piense ya otra cosa, marea todo lo que expuse ¿no es así? Un libro es esto pero expuesto de otra manera, no se puede escribir nada sin lo antes mencionado, son las reglas.

Sabemos que la médula espinal de un libro (o de su autor) es la ortografía, la gramática, la sintaxis y su estilo o tono de narración. Los que somos noveles y no tenemos editores nos tenemos que poner pilas con este tipo de cosas, (aunque el estilo y tono ya es cosa de cada autor) todos cometemos errores, todos confundimos palabras, sabemos la catástrofe que puede causar el poner o quitar una sola letra, necesitamos corregirnos, necesitamos todo tipo de ayuda, necesitamos estar al día, seguir estudiando, seguir aprendiendo y como dije poner en práctica lo aprendido. Siempre he dicho que los editores y correctores son algo así como el hada madrina, tú te presentas como la Cenicienta pero no puedes ir al baile en harapos y llena de ceniza, así que debes pasar por “su magia” para presentarte como una princesa y que todos en el castillo te vean con el mejor vestido, con tu mejor apariencia pero como el cuento… recordemos que es sólo magia y es el príncipe quien tiene que ver más allá de esa joven desconocida, de esa sirvienta, sucia y harapienta que es a la única a la que le queda la zapatilla y que siendo como es, (sin aparentar nada) es cómo lo va a conquistar realmente. ¿Qué quiero decir con esta metáfora? Sin que nadie se ofenda, presentar un libro que ha pasado por un editor/corrector o como le quieran llamar es algo así como saludar con sombrero ajeno, aunque sea tu historia reconoce que ni siquiera está ahí el 50% de lo que realmente escribiste (cómo lo escribiste, vale aclarar) porque te han editado aquí y allá, quitado esto y puesto aquello para tan, tan, la obra llegue al baile con una apariencia que no ha sido la original. No se trata sólo de poner o quitar acentos, puntos y comas sino muchas veces de sustituir una palabra por otra y cambiar el orden de determinada oración para que la frase suene mejor, (un editor o corrector no cambia tu historia solamente se limita a editar/corregir, la historia sigue siendo del autor pero un porcentaje de la ortografía y gramática no) No soy experta en el tema pero sé cómo trabajan y cómo se dedican a corregir, es un proceso que lleva tiempo y cuidado, no sólo es tachar X letra del manuscrito como dije, en su deber también está asesorar al escritor y hasta trabajar a la par (en algunos casos) e inclusive se compara el borrador original con el nuevo y obvio la diferencia debe ser grande, es por eso que las grandes editoriales tardan hasta un año en sacar un título porque este no es ni siquiera un trabajo de meses dependiendo del número de páginas, tal vez a lo mucho seis u ocho si van a ritmo promedio porque a la Cenicienta no sólo hay que vestirla con sus mejores galas, hay que bañarla, hacerle manicure y pedicure, perfumarla, maquillarla y peinarla y obvio todo eso lleva tiempo. 

Bueno no he venido a enfocarme en el trabajo de un editor/corrector que merece sus aplausos por presentar al mundo algo que se pueda leer sino que vengo a hablar de la ortografía y la gramática y lo que se ha cambiado y que nos tiene mareados. Obvio esto no es novedad, los cambios no los hicieron ayer,  como dije yo lo sé ¿Por qué entonces sigo escribiendo así? Porque así me da mi real gana y no, no es una falta de respeto sino que tengo muy arraigado el conocimiento de años atrás, atesoro mucho mis libros de español de más de veintitantos años, mis diccionarios y libros de lectura, seguiré escribiendo “sexy” porque “sexi” no me gusta como se ve, es cuestión de estética, (pienso que si usamos palabras en inglés dentro del español deben conservarse como tal en su idioma o viceversa) seguiré escribiendo “sólo” o “solo” porque para mí si hay una diferencia entre la una y la otra, con lo de los adverbios (sufijos mente) trato de no abusar, intento mejorar. Que si antes era k ahora es q, que si algunas veces los días y meses del año van en mayúscula y la mayoría en minúsculas y ese tipo de cosas, ¿alguien se pone a pensar lo tedioso que son los cambios? Recuerdo que tiempo atrás todo nombre propio no sólo de personas se escribía con mayúscula. Sé que a nadie le gustan los cambios y como dije menos a quien está acostumbrado a su “zona de confort” así que no es que esté desactualizada es sencillamente como decía el buen Jaimito el cartero “quiero evitar la fatiga” porque no es fácil escribir, editar, corregir y volver a escribir y volver a editar y corregir cuando todo lo hace una sola persona y lo dice alguien que reconoce sus errores porque es eso lo que hace crecer. Soy irreverente lo sé, me gustan las cosas a mi modo, no es que no tome consejos, al contrario, los valoro mucho pero soy algo difícil de impresionar, por eso yo misma hago las cosas y mientras no tenga un editor a mis espaldas o una editorial que me represente y me obligue a seguir normas seguiré escribiendo como lo he hecho hasta ahora, al menos es mi esfuerzo y sé que deberé hacerlo aún más porque no es suficiente. ¿Conoces mi estilo al escribir? ¿Has leído mis libros? Como dice mi querido Jack Sparrow: “ese soy yo, el único y original” ¿Y acaso no es ese el sello de cada autor?







viernes, 5 de mayo de 2017

Mis personajes en APS Ariadna



Leía hace poco el interesante artículo de una amiga con respecto al escoger los nombres para nuestros personajes de libros (lee aquí) y eso puede ser tan tedioso como la indecisión también de donde ubicar la trama de nuestra historia e incluso la época (lee también mi post aquí) Otro de mis artículos hablaba también sobre la construcción de la novela y compartí como yo lo hacía con los personajes y esto se relaciona con esto de los nombres porque al menos yo los clasifico en protagonistas, antagonistas y villanos, personajes secundarios masculinos y femeninos, personajes terciarios y personajes de mención, cada uno clasificados en colores ya establecidos por mí; rosa, azul, púrpura, naranja, amarillo, verde y blanco. (Si quieres leer el artículo aquí) Es sólo una manera personal de organización pero como comentaba en dicho artículo esta técnica me ayudó a darme cuenta por ejemplo (aunque mucho después de escribir el libro) del exceso de personajes que tiene APS Ariadna y leyendo el artículo de esta amiga con respecto a la indecisión de los nombres cuando se deben elegir vengo a compartirles mi ejemplo. Por fortuna y como se lo dije a ella yo no tengo problemas con elegir nombres y hasta ahora me gustan todos los que he elegido para mis libros pero si es algo que lleva su tiempo y también para meditar. Aquí les dejo los que utilicé para la historia de Ariadna, quienes leyeron, estos nombres les serán muy conocidos o al menos los recordarán.
Como ven según el color y la participación de cada uno a veces el secundario pasa a ser terciario y el terciario pasa a ser secundario según la trama, definir esto es decisión del autor, los nombres que dejé en negro corresponde a los blancos o sea a los personajes que sólo se mencionan pero que no se ven o que se ven pero que no tienen un nombre. Para un lector es algo excesivo porque jamás va memorizarlos a todos aunque el autor si se los sepa de memoria, es posible que llegando a la mitad del libro ya nadie se acuerde del nombre de los padres o tíos de Lucas o los maestros de idiomas de Ariadna por ejemplo lo que supone una desventaja y también es posible que al final del libro ya no se sepa a ciencia cierta porqué de un momento a otro se le complicó la vida a la chica. Hasta hace un año Ariadna era mi libro más extenso (de ahí a veces hacer una bilogía en las historias) y aunque Aurora —juro que intenté evitarlo— está en la misma línea mi obra más extensa —hablando de un libro completo— es una versión más grande de 6 x 9 de “El Príncipe de Bórdovar” con más de seiscientas páginas (no pude editarlo completo en las medidas estándar) y “Quiero que seas mío” con más quinientas páginas (sin chance a tener espacios) para poder publicarlo en 6 x 9. Los personajes son importantes en mi opinión, todos sin excepción porque aunque sólo se mencionen su participación tiene algo de importancia si por algo se hace. ¿Te ha pasado tener muchos personajes en un solo libro? ¿Te confunde esto como autor? ¿Prefieres tener menos o más? Espero que este ejemplo te ayude a tomar la mejor decisión al momento de presentar una historia, igual lo importante es disfrutar el proceso.




P.D. Si quieres saber qué pasó con ese viaje a la Toscana de Ángelo y Ariadna lee la segunda parte de "Quiero que seas mío" para conocer un poquito más.







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